Lo siento papá

 Lo siento, papá.

Solo quería saber

qué había más allá de la cordillera.


Siempre estuvo ahí,

frente a mis ojos,

toda mi vida.

Nevada, inmóvil,

tan cercana

y al mismo tiempo

imposible.


Crecí mirándola

como se mira un límite.

Me preguntaba

cómo sería el mundo desde arriba,

qué forma tendrían los paisajes

cuando ya no quedara nada detrás.


Lo siento, papá.

Cuento con los dedos

las pocas veces que viajé.

No dejaré que el miedo

me convierta en estatua.

Necesito confirmar con mis propios ojos

si el mundo es más grande

de lo que me enseñaron.


Querías que ahorrara dinero,

que esperara,

que fuera prudente.

Pero no quiero morir

sin haber sentido

esto.


Lo siento, papá.

Esta vez seguiré mi instinto.

Tengo miedo,

no lo niego.


En mi auto,

yo solo,

atravesaré la cordillera.

Conoceré la tierra que hay más allá.

Dicen que algunos nos odian,

pero sé

que no es tan cierto.


Conduciré miles de kilómetros

hasta donde llegue el mundo,

hasta que el cuerpo se canse

y el silencio me alcance.


Luego volveré a casa,

cruzando otra vez la cordillera,

el mismo límite,

pero ya no el mismo hombre.


Comentarios