No nos volveremos a topar,
así es,
aunque así no lo quiera.
Quizás no en esta vida,
quizás ni después de la muerte.
Tal vez solo en los sueños
de alguna noche fría.
Tal vez estábamos destinados
a estar siempre lejos
uno del otro,
y yo, torpemente,
intenté desafiar aquello.
Nunca podría odiarte.
Extrañaré las risas,
los momentos simples
que no volverán.
Y en algún rincón oculto
del corazón
guardaré bien tu recuerdo.
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