Quieres venir conmigo?

¿Entonces quieres que te lleve a conocer el mundo conmigo?
A esos lugares adonde voy, donde pocos se atreven a llegar.
A atravesar rutas interminables entre montañas,
a descubrir paisajes escondidos entre cordilleras
que quizá nadie más podría mostrarte.
Te llevaría a los caminos donde el viento sopla frío
y el cielo nocturno se abre inmenso,
a amarnos bajo las estrellas
en esos rincones del mundo donde casi nadie llega.
Pero, si he de decir la verdad,
eres tú quien me trae el mundo a mí,
quien me devuelve a la vida.
Eres más sociable de lo que yo jamás he sido.
Durante mucho tiempo fui un hombre retraído,
alguien que caminaba por la vida con cautela,
como si temiera interrumpir el ruido del mundo.
Tú, en cambio, te mueves entre la gente
como si todo te perteneciera de algún modo,
bailando con una libertad tan natural
que nunca en mi vida podría igualar.
Dondequiera que vas,
arrancas una risa, un instante luminoso,
un recuerdo que permanece.
Y, sin que te des cuenta,
me haces sentir parte del mundo.
Tal vez por eso pienso
que ambos nos traeríamos el mundo el uno al otro…
aunque de maneras distintas.
Yo te mostraría los caminos ocultos de la tierra,
y tú me devolverías —sin siquiera saberlo—
a los caminos olvidados del alma.

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