Este día
es especial
aunque no tenga nada nuevo.
La rutina se repite
como si no supiera
que es única.
No hay paisajes
que me arranquen los ojos,
no hay grandeza.
Solo
la ternura de mis gatos,
ese amor
obstinado
sin condiciones,
y el alivio suave
de saber
que aún existen
mi madre
y quienes amo.
Este día
no se repetirá.
Los rostros que cruzo
—¿los veré mañana?—
se disuelven apenas
los dejo atrás.
Entonces sonrío,
ofrezco un gesto mínimo,
como quien deja migas
en un mundo que no retiene nada.
No importa el rechazo.
No importa.
Hay algo
en verlos existir
que me basta.
Hoy
me basta existir.
Y no sé
cuánto tiempo más
me será concedido.
Pero quiero,
con una terquedad callada,
seguir haciéndolo.
Comentarios
Publicar un comentario