Olvido

 Intenté hablarte

y tu rostro

no se fue—

se equivocó de forma.

Primero

los ojos.

Después la boca,

como si no recordara

para qué servía.

Dije algo.

O eso creo.

Porque tu voz llegó

un instante después,

mal ensamblada,

como si alguien

la hubiera rehecho

sin conocerte.

Reíste—

o tal vez fue antes.

La risa quedó en algún lugar

entre nosotros,

girando,

sin caer nunca.

No supe entrar a buscarla.

Y entonces entendí

que no eras tú

quien se desvanecía,

sino mi forma

de alcanzarte.

Comentarios