Esta noche préstame tu recuerdo
para dormir en él.
Qué importa mi corazón roto,
el vacío que dejaste en el pecho,
mi alma atravesada aquella vez.
Hoy no te escribiré.
Ni mañana.
Ni jamás.
Pero esta noche dormiré abrazado a tu recuerdo
y lloraré también en él.
Qué importa que despreciaras mi alma.
Qué importa si alguna vez lloré.
Qué importa si fui apenas una molestia
cuando te entregué lo más mío.
No te escribiré.
No te buscaré.
Ni menos te perdonaré.
Pero al menos déjame tomar tu recuerdo esta noche
y dormir en él.
Mi cabeza en tu vientre.
Mi tristeza en tu sombra.
Mi amor vencido, todavía respirando allí.
Ya mañana habrá tiempo
para no olvidar las heridas.
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