Defecto

Me dijeron una vez
que amaba demasiado,
como si el fuego del pecho
fuera una culpa.

Y cuando tuve el valor
de despedirme sin cadenas,
con el corazón abierto
y las manos vacías,

me trataron como molestia.

¿Duele saberlo?
Duele.

Entonces me pregunto
si hay algo roto en mí,
o si el mundo llama amor
a no arder por nadie.

Comentarios