¿Qué valor tiene mi corazón?

Qué valor tiene mi corazón,

si lo he vestido de dignidad,

si le he enseñado a no mendigar,

y todavía tiembla

ante una puerta cerrada.


Qué valor tiene,

si lo he apartado de las manos frías,

si lo he obligado a quedarse en silencio

cuando quería pronunciar un nombre,

cuando quería volver

donde ya no era esperado.


He intentado ser alguien digno.

No tocar lo que no me llama,

no insistir donde mi sombra estorba,

no poner mi alma

en la mesa de quien no tiene hambre.


Pero aun así no sé cuánto valgo.

No sé si vale algo este pecho

que aprendió a contenerse,

esta ternura que no hizo escándalo,

este amor que se retiró despacio

para no romper lo poco

que aún quedaba de sí mismo.


A veces pienso

que mi corazón es pobre

porque fue despreciado.


Otras veces

comprendo que fue rico

precisamente por no venderse.


Qué valor tiene mi corazón,

me pregunto todavía.


Y aunque no sé responder,

lo recojo del suelo,

le limpio la noche,

le cierro la herida

con mis propias manos.

Comentarios