Déjame verte iluminar

Que tu risa ilumine

donde sea que vayas.

Que el mundo se conmueva

con la tristeza dulce de tus ojos,

con ese humor y tus gestos amables,

con tu forma de estar

sin pedir demasiado.

Ojalá hubiera más seres así,

presencias que reconfortan

incluso a las almas más solitarias,

corazones que dejan calor

sin saber cuánto entregan.

Muévete libre.

Rompe los sellos

que te esconden del mundo.

Qué importa si alguien no sabe valorar,

si una mirada torpe

no alcanza a comprender

lo que llevas dentro.

Que el mundo vea

cómo te arde la herida ajena

como si te naciera en la sangre,

esa costumbre tuya de dar

sin preguntar quién lo merece.

Que el mundo vea

ese amor que guardas en la mirada,

esa tristeza bonita

que solo tiene quien ha sufrido

y aun así sigue mirando con ternura.

Qué fortuna

haber recibido algo de ti:

una palabra,

un gesto,

un poco de tu calidez

en medio del frío.

Hay marcas que no se borran

en quienes supieron mirarte.

Hay presencias

que siguen alumbrando

incluso después de irse.

Déjame verte bailar

sin vergüenza.

Jamás pondría cadenas

sobre lo que eres.

Jamás apagaría tu risa

para que el mundo

parezca menos solo.

Déjame verte iluminar

donde sea que vayas.

Déjame acompañarte.

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