Cuando vuelvan las aves

Ha sido largo el invierno.

No recuerdo otro tan frío, ni una noche tan extensa durmiendo sobre los campos.

Y todavía pregunto: ¿cuándo despertarán las flores? ¿cuándo vendrán esas aves que conocen el camino antes que nosotros?

He arreglado sus pequeños nidos, he dejado ramas nuevas, pero el cielo sigue vacío y el viento cálido no encuentra todavía mi ventana.

No han sido crueles todos estos días de frío. He aprendido a caminar en ellos, a encender pequeñas luces, a esperar sin hacer ruido.

Pero quisiera una señal.

Una sola flor abriendo los ojos entre la escarcha. Un pájaro sobre una rama diciéndome, sin palabras, que la primavera viene.

Entonces sabré que también termina la espera.

Y cuando el bosque florezca volveré por aquel sendero, hacia el lugar donde fui feliz, pensando que tanta nieve, tanta noche, habrá valido la pena.

Aunque tengo miedo.

Porque quizá al llegar los árboles serán otros, muchas voces se habrán marchado, y aquellos que aún permanezcan tendrán distintos los ojos.

Quizá nada me reconozca.

Quizá tampoco yo sea ya aquel hombre que salió de allí antes del invierno.

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