Vivo entre dos mundos.
En uno río, salgo al encuentro del camino, de la gente, de la aventura que no avisa.
Pero hay otro que nadie conoce.
Allí mi corazón habla demasiado, la poesía recoge lo que lloro, el amor se vuelve infinito y los recuerdos no envejecen.
Quizás por eso existe.
Para esconderme un poco cuando el mundo de afuera pesa demasiado.
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